domingo, 5 de septiembre de 2010

"La importancia de la educacion sexual en los diferentes niveles educativos"

Vivimos en un mundo muy sexualizado. Hay mensajes a todo nuestro alrededor— en la radio y televisión, en las películas, las revistas, y la música. El sexo se usa para vender todo desde el jabón hasta los autos.

Los lideres y los programas de farándula también tienen mucho que decir acerca del sexo. También las personas dicen mucho en las tiendas, en la calle y en nuestras casas. Y nuestros hijos lo escuchan e interpretan a su manera, todo.

Muchos niños se confunden perciben riesgos, temores, etc.. acerca de la sexualidad. Frecuentemente el abuso sexual, las enfermedades transmitidas sexualmente y embarazos no deseados dan forma a sus vidas.
Queremos que nuestros niños tengan vidas saludables y gratificantes. Y todos sabemos que es importante enseñarles acerca del sexo. Pero para muchos de nosotros encontramos que es difícil hablar sobre el sexo — especialmente con nuestros niños.

Entendiendo la sexualidad ayuda a los niños a manejar sus emociones y la presión de sus amistades y compañeros. Con esta información, ellos pueden tomar control de sus vidas y tener todo tipo de relaciones amorosas. También les protege contra el abuso sexual y que se conviertan en abusadores sexuales.
Los niños aprenden sobre su sexualidad desde el día que nacen. El hogar puede ser el lugar mas significativo para aprenderlo. Podemos ayudar a que nuestros niños se sientan positivos sobre su sexualidad desde la infancia. Así nos tendrán confianza para hacernos preguntas en el futuro.
La sexualidad es un componente básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse y comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano. Por eso es parte integrante del desarrollo de la personalidad y del proceso educativo. En la sexualidad radican las notas características que constituyen a las personas como varones y mujeres, tanto en el plano biológico, como en el psicológico, cultural y moral. Es el eje de su evolución individual y de su inserción en la sociedad.
La sexualidad humana permite, en su dimensión afectiva, alcanzar el gozo del encuentro interpersonal; adquiere, en el conocimiento mutuo y el compromiso, una mayor entrega y donación. En su dimensión generativa se hace fecunda de nuevos seres humanos y en su dimensión religiosa pone de manifiesto la providencia de Dios quien hace que todo esto sea posible. Amor y fecundidad son significados y valores de la sexualidad que se incluyen y reclaman mutuamente. En consecuencia no pueden ser considerados alternativos ni opuestos.

A la escuela le corresponde un rol complementario de la familia, y no sustitutivo. Los padres o los tutores, como primeros educadores de sus hijos, son válidamente acompañados, asistidos y complementados por la escuela y por la formación que ella pueda brindar.

Conviene que las familias participen activamente en cursos y/o talleres organizados por las instituciones educativas que les ayuden a transmitir a los hijos una madura educación de la sexualidad.

La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, ha de realizarse siempre bajo su vigilancia y dirección solícita, tanto en casa como en los centros educativos elegidos por ellos. En este sentido, la Iglesia reafirma la ley de subsidiariedad que la escuela debe observar situándose en el mismo espíritu que anima a los padres cuando coopera en la educación sexual de sus hijos.

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